Escuela de Biodanza: La identidad y los cuatro elementos

Continuamos con nuestro compromiso en los post que corresponden a la entrevista a Román Mazzilli y que titulamos Hacer escuela de Biodanza escrita, Parte 1 y Parte 2, nuestra intención de hacer difusión de los contenidos de la Revista Biodanza Argentina. En esta ocasión, un artículo de Norberto R. López donde nos habla de la Biodanza, la identidad y su relación con los 4 elementos.

Muchas filosofías antiguas usaron los cuatro elementos arquetípicos para explicar los patrones en la naturaleza, aludiendo al estado de la materia (sólido/tierra, liquido/agua, gas/aire, plasma/fuego) y no a los elementos químicos de la ciencia.

En Grecia, desde los tiempos presocráticos, los elementos (Tierra, Agua, Aire, Fuego) representaban la comprensión de todo lo existente en el cosmos. Estos conceptos persistieron a través de la edad media y el renacimiento, influenciando profundamente la cultura y el pensamiento europeo.

De acuerdo a Galeno, estos elementos fueron usados por Hipócrates cuando describía el cuerpo humano con asociación a los cuatro humores: la bilis amarilla (Fuego), la bilis negra o melancolía (Tierra), la sangre (Aire), y la flema o pituita (Agua).

Aristóteles añadió un quinto elemento como la quintaesencia, razonando que la Tierra, el Agua, el Aire, y el Fuego eran terrenales y en áreas celestiales, las estrellas no podían estar hechas de ninguno de estos elementos, sino de uno diferente, incambiable; una sustancia celestial.

En otras culturas, también tenían esencialmente el mismo concepto: los cuatro estados de la materia, mas un quinto elemento para describir aquello que estaba mas allá del mundo material.

La Iglesia católica apoyaba el criterio aristotélico del Éter, porque sustentaba el concepto cristiano de la vida mundana como efímera y la celestial como eterna.

Los Alquimistas, en la edad media, desarrollaron nuevas relaciones entre ellos, adjudicando a los elementos tierra y agua, simbolismos femeninos, y a los elementos aire y fuego, simbolismos masculinos.

En Astrología se ha usado el concepto de los elementos desde la antigüedad hasta el presente, interpretándolos como energías que tienen efecto en nuestra conciencia y forma de entender el mundo, influyendo en el temperamento de cada ser.

Por contraste, en Oriente tenían una serie de elementos diferentes que aún se utilizan en la Medicina China Tradicional; identificados como Fuego, Tierra, Agua, Metal y Madera, los cuales son entendidos como diferentes tipos de energía en un estado de constante interacción y flujo entre unos y otros, a diferencia de la noción occidental que se refiere a los diferentes tipos de materiales.

Según las palabras de Rolando Toro (creador de Biodanza) “Las investigaciones sobre el simbolismo arquetípico de los cuatro elementos, realizadas por C. G. Jung y Gastón Bachelard, permiten un interesante abordaje de la identidad de las personas. Cada individuo tiene componentes de los cuatro elementos en diferentes proporciones. Las mayores dificultades en la existencia se producen cuando alguno de éstos no puede manifestarse”

“El trabajo de “Biodanza y los cuatro Elementos”, permite descubrir la estructura de cada participante e invita a expresar, mediante el movimiento personal y la danza, el elemento que está inhibido. El sistema ha demostrado sorprendentes resultados, debido a la posibilidad real que tienen los participantes de una transmutación alquímica”

Más, ¿como es que esto sucede?

Los diferentes aspectos de nuestra identidad son representados por arquetipos – elementos simbólicos inconscientes – .

Somos múltiples y complejos, con infinitas posibilidades en nuestro ser. Cuando algo en nosotros no consigue exteriorizarse, permanece esperando un estímulo que lo impulse a la expresión. En nuestra cultura, son muchos los aspectos que no encuentran forma de manifestarse. Y al permanecer latentes impiden la plenitud de nuestra identidad.

Cuando vivenciamos un arquetipo por medio de la danza, de un sueño, o de una expresión artística, encontramos la oportunidad de manifestar de forma integrada el aspecto reprimido. Una de las formas de vivir este proceso es a través de la danza de los cuatro elementos, donde cada uno de ellos, es una representación arquetípica de un aspecto de nuestra identidad.

El Aire es impalpable y sutil. Simboliza el vuelo, la liviandad, la expansión, la ascensión, lo celestial, lo espiritual. Este arquetipo representa en las personas el mundo de las ideas, la capacidad intelectual y el poder de abstracción; otorgando grandes potenciales artísticos y creativos.

El Fuego es intenso y transformador. Significa dinamismo, entusiasmo, fuerza de voluntad y auto confianza. Concediendo muy buena disposición para la acción.

La Tierra es consistente, firme y concreta. Representa el gran útero receptivo donde se gesta la vida, es fecundidad y al mismo tiempo, estabilidad y consistencia. Nos permite ser realistas, concretos, seguros, cautelosos y prácticos.

El Agua es fuente de vida, adaptación y disolución. Constituye la pureza y a la vez, unida a la tierra da origen a toda criatura viviente. Se manifiesta como disposición para la emoción, intuición, entrega y aptitud para compartir y ayudar.

Artículo extraído de Biodanza, que es una publicación de Campo Grupal. Director: Román Mazzilli – Alma Mater: Betina Ber Argerich 2543 “B” – (1417) C.A.B.A. – Argentina. Tel: 4504-2449 Email : campogrupal@gmail.com

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